Psicología para ti

Aplicaciones móviles y entrenamiento cognitivo

Aplicaciones moviles

El ser humano tiene una serie de capacidades cognitivas, funcionales, motoras, emocionales y psicosociales que le permiten adaptarse al entorno. Estas capacidades son susceptibles de poder ser mejoradas a través de la práctica y la experiencia, mediante la estimulación cognitiva. La estimulación cognitiva se define como el conjunto de técnicas y estrategias que pretenden optimizar la eficacia del funcionamiento de las distintas capacidades y funciones cognitivas (percepción, atención, razonamiento, abstracción, memoria, lenguaje y procesos de orientación) mediante una serie de situaciones y actividades concretas que se estructuran en lo que se denominan programas de entrenamiento cognitivo. (Villalba Agustina y Espert Tortajadab, 2014).

El concepto de estimulación cognitiva hace referencia a un entrenamiento no específico, aplicable a la población general, es decir, sin patología neurológica, y que tiene por objeto mantener o mejorar su funcionamiento en distintos dominios. (Gómez Vélez, Nieto López, González Rey y Ríos Lago, 2017).

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Las investigaciones apoyan los efectos de protección que produce la estimulación cognitiva, tanto en animales como en humanos, para preservar y mejorar el funcionamiento cognitivo incluso en la vejez, ya que todo nos hace indicar que la plasticidad neuronal es continua a lo largo de la vida. Y que la estimulación cognitiva en el ambiente es un importante predictor de la mejora y del funcionamiento cognitivo principal, incluso en la vejez. (Ball, Berch y Helmers, 2002).

La plasticidad cerebral es la capacidad del cerebro para el cambio físico y funcional a lo largo de la vida. Las investigaciones en este campo han demostrado que el cerebro adulto se adapta continuamente para representar desproporcionadamente los estímulos sensoriales relevantes y los resultados conductuales con poblaciones de neuronas bien coordinadas. La investigación de la plasticidad cerebral ha demostrado que el cerebro adulto es adaptativo en cualquier edad y tiene la capacidad para refinar características espaciales o temporales de los estímulos sensoriales o de los movimientos durante la vida. (Mahncke, Connor y Appelman, 2006).

Según Mahncke, Connor y Appelmann en 2006, existen evidencias que sugieren que un programa de entrenamiento basado en la plasticidad cerebral puede mejorar significativamente la función cognitiva, y particularmente la memoria, en personas mayores sanas. Mahncke, Connor y Appelmann realizaron un estudio controlado y estandarizado en la Universidad de California en 2006, en el que participaron un total de 182 personas, que tenían entre 60 y 87 años, en el que también se tuvo en cuenta en el diseño experimental el nivel académico y el género, en 40 sesiones de una hora distribuidas en 8-10 semanas. Los participantes se dividieron en tres grupos: entrenamiento cognitivo, control y control sin contacto. El programa de entrenamiento cognitivo ejercitaba intensamente la precisión de recepción del lenguaje auditivo, y comprometía a las estructuras neuromoderadoras, en las que se involucraba a los participantes en ejercicios sensoriales y cognitivamente exigentes, en los cuales, para progresar en las tareas, los participantes debían realizar un reconocimiento de estímulos, discriminación, secuenciación cada vez más difícil y tareas de memoria en condiciones de control atencional, alta recompensa y novedad. Se evaluó la evolución a través de la Repeatable Battery for the Assessment of Neuropsychological Status (RBANS). El tamaño del efecto no contaminado por los efectos de techo en el grupo entrenamiento resultó mucho mayor (5,5 puntos, P<0,001), el del grupo de control resultó ligeramente mayor (2,7 puntos, P=0,069) y el efecto más pequeño se encontró en el grupo de control sin contacto (0,6 puntos, P=0,72), que representa un tamaño del efecto de 0,61. En este ensayo también se refleja la existencia de trabajos previos en este sentido, como las encontradas por M. Merzenich, M. Miller, W. Jenkins y su equipo en 1996 para la revista Sciencia sobre déficits de procesamiento temporal en niños con problemas de aprendizaje mejorados mediante entrenamiento; y en 1998 para la revista Basic Neural Mechanisms in Cognition and Language sobre la mejora de los déficits acústicos de recepción y del habla.

Otra evidencia científica que sugiere la eficacia del entrenamiento cognitivo para favorecer la salud cognitiva, son los llevados a cabo por Ting Li y su equipo. En 2006 se publicó un estudio de Ting Li para la revista BMC Geriatrics, en el que sugiere que el entrenamiento cognitivo puede reducir la tasa de envejecimiento cognitivo. Se trataba de un estudio estandarizado y controlado, que contó con un total de 60 participantes, divididos aleatoriamente en tres grupos: uno de control, otro donde se aplicaba un entrenamiento de dominio único y un tercero al que se le aplicó un entrenamiento cognitivo de multidominio, en sesiones de una hora dos veces a la semana, durante 12 semanas. Para medir los efectos del entrenamiento se usó entropía funcional y entropía del dominio del tiempo. En los resultados se encontró que la entropía del dominio del tiempo en los grupos de entrenamiento cognitivo mejoró con el proceso, en comparación con el grupo de control. En el grupo de entrenamiento multidominio, la entropía del dominio del tiempo disminuyó menos en la circunvolución frontal inferior pars opercularis, la parte medial de la circunvolución frontal superior y el tálamo, mientras que en el grupo de un solo dominio disminuyó menos en el cuneus (p = 2.58 × 10-4, Bonferroni corregido p <0.05). Además, los cambios en la entropía regional para algunas zonas como el hipocampo se correlacionaron significativamente con las mejoras en el rendimiento cognitivo. Ting Li concluye que el entrenamiento cognitivo puede inducir cambios en la plasticidad cerebral de personas mayores sanas, y sugiere que estos cambios pueden ser la base del efecto positivo del entrenamiento cognitivo.

En las últimas décadas, los avances en tecnologías de la información y la comunicación (TIC) han cambiado las costumbres, los hábitos y la forma de comunicación de los seres humanos. Nos encontramos en la llamada sociedad de la información, donde las tablets, smartphones y ordenadores rigen prácticamente nuestras vidas. En materia de salud, estos avances tecnológicos posibilitan al sector sanitario el poder ofrecer un servicio más individualizado, participativo y preventivo, provocando una nueva visión del concepto de cuidado, tanto a nivel profesional como para el paciente. Por lo tanto surgen, con fuerza términos como eSalud o mSalud. (Gómez Vélez, Nieto López, González Rey y Ríos Lago, 2017).

Basándonos en M. Linares del Rey (2017) y Gómez Vélez, Nieto López, González Rey y Ríos Lago (2017), el término eSalud (eHealth) se refiere al apoyo o asistencia sanitaria a través del uso de herramientas digitales, práctica sanitaria apoyada en las TIC; y el término mSalud (mHealth) se refiere al uso de dispositivos móviles o tablets para la prestación de información o asistencia sanitaria.

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