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Qué es la Inteligencia

Qué es la Inteligencia

La inteligencia tiene muchas partes

El término inteligencia se difundió a partir de los trabajos de Spencer y Galton, cuando este último en 1883 propuso una teoría de facultad humana, en la que planteaba estrategias para discriminar a las personas más o menos capaces a partir de las diferencias individuales respecto a la capacidad o energía para trabajar, y la sensibilidad a los estímulos externos que pasan a través de nuestros sentidos. (Marrero Quevedo, 2004).

Charles Spearman (1863-1945) fue uno de los primeros “padres” de la concepción e investigación contemporánea de la inteligencia. Empleó el término “energía mental”, que estaría relacionado con el funcionamiento rápido y preciso, ideas precursoras de la investigación en el ámbito de las bases biológicas de la inteligencia y del estudio de los procesos y mecanismos de la conducta intelectual, para definir la estructura de la naturaleza de la inteligencia. (Sánchez-Elvira y Amor, 2004).

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En la actualidad, el consenso de la comunidad científica pone de manifiesto que la inteligencia es una capacidad mental muy general que, entre otras cosas, implica la aptitud para razonar, planificar, resolver problemas, pensar de modo abstracto, comprender ideas complejas, aprender con rapidez y aprender de la experiencia (Gottfredson, 1997). No se puede considerar un mero conocimiento enciclopédico, una habilidad académica particular o una pericia para resolver un test. En cambio, refleja la capacidad más amplia y profunda para comprender el ambiente, darse cuenta del sentido a las cosas o imaginar que se debe hacer. (Colom, 1998).

Según Colom 1998, la inteligencia, al igual que la salud, nos acompaña durante toda nuestra vida sin que apenas nos demos cuenta, a pesar de su gran importancia. Los psicólogos han tratado de definirla, y para ello han observado y comparado sistemáticamente el comportamiento de las distintas personas y de algunos animales en situaciones cotidianas que aparentemente requieren de mayor inteligencia. Se puede observar fácilmente que algunas personas tienen dificultades a la hora de resolver situaciones o problemas que se considera que usan recursos intelectualmente exigentes. Analizando estas diferencias, podemos hipotetizar para ir desarrollando pruebas estandarizadas y robustas con el fin de entender mejor la inteligencia.

Según Marrero Quevedo (2004), Raymond Bernard Cattell introdujo en 1971, en base a las teorías de Spearman, un modelo que contemplaba la inteligencia cristalina y la inteligencia fluida como especificaciones del factor g. Más adelante Cattell y John L. Horn definieron en 1966:

  • Gf o inteligencia fluida: capacidad de razonar para resolver problemas donde haya que realizar inferencias, razonamiento inductivo, establecer relaciones, ect.
  • Gc o inteligencia cristalina: la capacidad para resolver problemas mecánicos, manejar el lenguaje o números. Se adquiere a lo largo de la vida, a través de la inteligencia fluida y con experiencias escolares y familiares.
  • Gv o visualización: consiste en la capacidad de la persona para “ver” o imaginar mentalmente información para llevar a cabo una tarea.
  • Gs o velocidad cognitiva: rapidez para realizar las tareas intelectuales. Las pruebas que reflejan este factor son las pruebas de facilidad numérica o rapidez perceptiva.

Según Marrero Quevedo (2004), John Bissell Carroll publica en 1993 un estudio en base al análisis de más de 400 estudios sobre inteligencia, agrupando las capacidades cognitivas en ocho clases diferentes, a partir de las cuales propone la Teoría de los Tres Estractos, que consiste en estructurar la inteligencia en tres estractos: el primero lo conforman las capacidades más concretas, el segundo estrato las más amplias, y el tercero las capacidades generales.

David Arribas Águila, para la revista de Padres y Maestros en 2013, considera la Teoría CHC (Cattell-Horn-Carroll) como la teoría de consenso en la actualidad, que establece un marco común para explicar la estructura de la inteligencia y de las aptitudes cognitivas desde un punto de vista psicométrico, que incluye a la gran mayoría de pruebas que evalúan las diferencias individuales en inteligencia. De manera general, esta teoría establece que la estructura de la inteligencia se compone de tres estratos o niveles: el primer estrato estaría compuesto por 70 aptitudes específicas, el segundo por 8 aptitudes generales y en el tercer estrato se encontraría la capacidad o factor general. En la actualidad hay un amplio debate tanto sobre el número y la naturaleza de las aptitudes generales y específicas como de la validez de la medida de las aptitudes en las diferentes baterías de evaluación. David Arribas Águila (2013) reconoce la existencia de modelos que contemplan entre 7 y 16 aptitudes generales, en las cuales se incluye sistemáticamente la inteligencia fluida (Gf), la inteligencia cristalizada (Gc), el procesamiento visual (Gv), la velocidad de procesamiento (Gs), la memoria a corto plazo (Gsm) y la memoria a largo plazo (Glr).

Las Teorías Cognitivas de la inteligencia pretenden determinar los procesos cognitivos responsables del comportamiento inteligente, cuáles son los recursos para llevar a cabo las representaciones mentales y, por último, la disponibilidad y la accesibilidad de estrategias cognitivas por parte de las personas, así como la relación de estas estrategias con los factores cognitivos. Las teorías cognitivas intentan describir el funcionamiento de los diferentes componentes y propiedades de la inteligencia, recogidos por las teorías factoriales y, por tanto, ambos enfoques serían complementarios. (Colom 2006).

Desde este enfoque se entiende la inteligencia como una capacidad o aptitud que permite procesar la información que se recibe del exterior o la que se dispone internamente. Las capacidades intelectuales actuarían de manera horizontal, a través de estadios o estructuras estables, y verticalmente ordenando los procedimientos para resolver las distintas tareas intelectuales. (Carballeira Abella y Marrero Quevedo, 2004).

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